La crisis ha motivado que muchos empresarios se planteen la posibilidad de franquiciar su negocio, es decir, venderle a la parte compradora, el nombre de la empresa y los métodos y productos a trabajar, pero, por muy suculento que parezca, no todas las empresas está listas para convertirse en franquicias.

Por ello, aquellos que piensan en franquiciar su empresa deberían tener en cuenta:

  • Motivo del éxito: puede ser que el negocio funcione no por el producto que comercializa, sino por la atención recibida por parte del personal empleado,
  • Productos y servicios ofrecidos: una franquicia es interesante si otras empresas que se dediquen a lo mismo no encuentran el punto de éxito alcanzado por la empresa a franquicias.
  • Seguimiento de los franquiciados: Cuando se franquicia un negocio, no solo se vende un nombre y un método, sino todo un conjunto de normas que rigen como alcanzar el éxito que obtuvo la empresa original, junto a un “manual” para lograrlo. Por ello, y por que la marca no pierda empuje comercial, todos estos detalles deben estar sometidos a un riguroso seguimiento de calidad y evitar, de esta forma, posibles fallos que ensucien el nombre de la franquicia.
  • Coste y tiempo: que una franquicia llegue a ver la luz requiere de tiempo y una enorme cantidad de dinero, ya que la mayor parte del proceso será de índole burocrática y, además, costoso.

Pese a que la decisión final siempre será del interesado, debería desecharse la idea de franquicia siempre que una o más de estas cuestione entrañe riesgo de no poder ser controlada.