Cuando, hace algunos años, alguien se planteaba comenzar un programa de estudios, ya fuera una carrera universitaria o cualquier otro tipo de enseñanza superior, no había duda sobre la modalidad a elegir, ya que apenas había alternativas. Uno se desplazaba al centro de estudios elegido, ya fuera en su ciudad o en otra lo más cercana posible, y realizaba allí su matrícula. Estudiar de otra manera que no fuera presencial era directamente impensable.

Sin embargo, con el desarrollo de las nuevas tecnologías, las comunicaciones y, en definitiva, con la llegada del mundo globalizado, las oportunidades educativas se han incrementado exponencialmente. Hoy en día son muy numerosas las instituciones, de todo tipo, que ofrecen cursar sus programas a distancia. Vamos a intentar hacer un análisis de los pros y de los contras que puede tener esta opción con respecto a los estudios presenciales tradicionales.

En primer lugar, el motivo principal por el que una persona se plantearía un régimen no presencial, o incluso semi-presencial, de asistencia a cualquier programa educativo, sería el factor económico. La matriculación en instituciones que ofrecen la opción de estudiar desde casa suelen tener precios sensiblemente inferiores a las que exigen asistencia. Si bien esta diferencia oscila según el país del que se trate, encontramos, por ejemplo, que mientras el acceso a algunas universidades americanas tipo Yale o Harvard es prohibitivo para el bolsillo del estudiante medio, este puede, sin embargo, acceder a numerosos cursos gratuitos o de bajo coste a través de sus portales web.

Además del gasto que supone la matricula, para el caso de que sea necesario un desplazamiento hasta el centro donde se realizan los estudios presenciales, hay que incluir los costes de residencia o de transporte, lo que, en ocasiones, especialmente para estudiantes extranjeros que proceden de países con menor desarrollo económico, puede hacer materialmente imposible la inscripción en los cursos deseados.
Un segundo elemento de análisis es el factor tiempo. No es una noticia nueva que, cuando alguien acude a un centro educativo, la rigidez de los programas de estudios, los horarios y el propio emplazamiento físico del lugar condicionan de forma definitiva cómo el estudiante debe programar, no solo su manera de afrontar el curso, sino su vida misma, debiendo ajustar a su disponibilidad horaria sus relaciones sociales, familiares, actividades de ocio, etc.

En esta línea, la rapidez en la respuesta a consultas realizadas por los alumnos es otro elemento fundamental, no es lo mismo una respuesta cara a cara del profesor, con todos los matices que ello implica, que una larga espera para una contestación vía e-mail o los problemas técnicos que puede suponer una videoconferencia.

Si bien cierto tipo de orden, impuesto por el programa de estudios o las normativas de los centros de estudio, beneficia a algunos tipos de personas, uno de los elementos más valorado por otro tipo de alumnos es la libertad de organización que supone la educación a distancia. Tampoco hay que olvidar que, a veces, si alguien elige seguir las clases desde casa es, sencillamente, porque no pude estudiar lo que desea en su lugar de residencia.

El nivel de atención que prestan los responsables de los programas de estudio a sus alumnos puede ser el tercer factor que haga decidirse a una persona entre matricularse de forma presencial o a distancia, y es que, aunque el desarrollo tecnológico y las herramientas de comunicación, tales como las videoconferencias, los chats o las plataformas web, han facilitado mucho el seguimiento de los estudios a distancia, el contacto humano entre profesores y alumnos y el seguimiento tutorizado es, todavía, un elemento muy valorado por el estudiante, que cree en el contacto humano muy por encima de otros factores. En ocasiones, en atención a la disciplina que se desarrolle, establecer relaciones sociales con compañeros y profesores es algo esencial para posteriormente ejercer la profesión. No es lo mismo, por ejemplo, un diseñador gráfico que puede realizar su trabajo de forma prácticamente on-line, que otras profesiones que deben desarrollarse a pie de calle y con un contacto cercano con los clientes y con el resto de compañeros.

Varios son, como hemos visto, los aspectos que deberemos tener en cuenta a la hora de elegir una u otra vía a la hora de formarnos, y en esto las circunstancias personales son vitales: ¿Cuál es la tuya?