No cabe duda de la importancia de promocionar tu producto, tu proyecto o empresa en Internet a día de hoy.

Un abanico de posibilidades y potenciales clientes se abre ante nuestros ojos al ser redescubiertos desde este medio tan nuestro y habitual. Hoy, como seguirá sucediendo en un futuro a corto y medio plazo, si no estás Internet, no eres nadie.
Hay quien define el noble arte de posicionar comparándolo con la labor de los promotores inmobiliarios que te ofrecen una vivienda en una buena zona de la ciudad o no.

O mejor dicho, de quien te ofrece que tu oficina o despacho esté a la vista de todos en una zona céntrica y comercial, un buen escaparate para clientes. Esa zona céntrica suele ser Google, motor en donde la mayoría de nosotros buscamos productos y respuestas a nuestras preguntas. Un negocio en auge, y próspero el de las consultoras de posicionamiento.

Pero, no hay que caer en el error de que estas son capaces de llevarnos a las primeras posiciones de las búsquedas por arte de magia. Llámese como se llame quien te asegure que te posicionará como número 1, o entre los 10 primeros resultados por determinada palabra clave o término miente. Miente cual bellaco.

Al contrario que en la vida real, siguiendo con el argot urbanístico, Google, o lo que es lo mismo, el Ayuntamiento, no recalifica terrenos de forma tan determinista, como para que la consultora de posicionamiento pueda venderte un local comercial en tal o cual lugar. En nuestro caso, las consultoras sólo podrán mejorar tu posición, si es que lo consiguen, nunca venderte una parcela en un lugar determinado y mucho menos por tiempo indefinido.

Google cambia parámetros de su algoritmo secreto constatemente y añade nuevos conceptos con el fin de eliminar spam y acercar los mejores contenidos a los usuarios. Las consultoras ciertamente saben a grandes rasgos ciertos parámetros de ese algoritmo pero no conocen la totalidad de la “fórmula de la Coca-Cola”.

Ojo con lo que compras, y ojo con lo que pagas por ello. Los nuevos negocios siempre fueron nido de embaucadores que con palabrería convencen al neófito en la materia. Hay que hacer notar que no todos se pueden catalogar con el mismo rasero. Evidentemente, busca, compara y si encuentras algo mejor… eso sí, nunca confíes en quien te garantiza una posición determinada, porque ni ellos ni nadie, salvo Google, podría hacerlo.