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Si, puede ser que tengas prioridades, y si al fin diste el “si”, tu empleo no sea una de ellas… por el momento. Pero, recuerda que cuando pase todo el alboroto, y vuelvas a la rutina, con la diferencia que ya habrás cambiado de estado civil, puedes encontrarte con que tu actitud o tu falta de entrega al trabajo, durante los meses previos al matrimonio, tuvieron nefastos efectos para tu vida profesional.

Existen novias que realmente se vuellven neuróticas con la preparación de la boda. No cabe duda de que los preparativos de la “gran fiesta” son para enloquecer a cualquiera. Pero, no debes dejar que esto te impida cumplir con tus obligaciones labores, y que te distraigan más allá de lo permisible por tus jefes y colegas. Así que, antes de pensar en que en el horario de oficina podrás arreglar toda la boda, y que puedes dejar el trabajo para cuando estás más calmada, detente un momento a pensar si fuera tu compañera de trabajo o una empleada tuya la que hiciera eso, ¿aguantarías su falta de profesionalismo?.

Por eso, antes de que pierdas el empleo, o retrases todo el trabajo que tienes asignado, por ningún motivo se debe:

  • Pedir a tus compañeros que te cubran para escaparte del trabajo por unas horas, más veces de las consideradas “aceptables”.
  • Permitir que tu celular no pare de sonar, dando a entender que no tienes tiempo para trabajar.
  • Mentir para salir de la oficina a atender algún preparativo de la boda y tardarte más tiempo del debido.
  • Solicitar tiempo libre o explotar y ponerse a llorar, con el pretexto de que la organización de la boda te está sobrepasando.
  • Hablar por teléfono todo el tiempo, o en medio de una reunión, con el estilista, la encargada de las flores, la madrina, etc.
  • Exagerar con el uso del correo electrónico de la empresa para coordinar los detalles de la fiesta. Si necesitas usar un e-mail, créate una cuenta en algún servidor gratuito.
  • Estar excesivamente distraída y olvidadiza, al punto de olvidar las reuniones con tu jefe o las fechas de entrega de tus informes.
  • Llamar a tu novio, a tu madre o a tu mejor amiga, cada diez minutos para contarles las novedades.

Foto vía: Sarda